Los pagos derivados del comercio internacional deben tener una base económica clara y real. Las mercancías se suministran, las partes documentan la operación y el pago se realiza de conformidad con las condiciones acordadas.
El problema surge cuando la propia operación comercial es ficticia. La documentación falsa puede crear la apariencia de una transacción legítima y servir como fundamento formal para transferir fondos al extranjero.
Un caso publicado por la Administración Estatal de Divisas de China muestra cómo puede funcionar este mecanismo en la práctica.
Un caso de 9,015 millones de dólares
Según la autoridad china de control de divisas, en marzo de 2016 la empresa Wenzhou Kecheng Trading Co., Ltd. creó una base comercial ficticia, presentó un conocimiento de embarque falso y transfirió 9,015 millones de dólares estadounidenses al extranjero.
La autoridad calificó esta conducta como una infracción de la normativa cambiaria. Se determinó que la empresa había infringido el artículo 12 de la normativa china sobre administración de divisas y, de conformidad con el artículo 39, se le impuso una multa de 2,921 millones de yuanes.
La comunicación oficial no ofrece detalles sobre las mercancías, el beneficiario extranjero de los fondos ni la estructura interna de la operación. Por ello, no sería correcto completar esas circunstancias mediante suposiciones.
Sin embargo, la información publicada establece claramente que la base comercial de la operación era ficticia, que se utilizó un documento de transporte falso y que la operación estaba relacionada con la transferencia de 9,015 millones de dólares fuera de China.
Por qué la operación infringía la normativa
De acuerdo con el artículo 12 de la normativa china sobre administración de divisas, los cobros y pagos en moneda extranjera correspondientes a operaciones corrientes deben tener una base real y lícita.
Este es el elemento fundamental en casos de este tipo.
La mera existencia de documentos no convierte un pago en una operación lícita. También debe ser real la actividad económica que dichos documentos pretenden acreditar.
Las entidades financieras que tramitan operaciones en divisas deben comprobar de manera razonable la autenticidad de la documentación y su correspondencia con el pago. La autoridad de control de divisas también puede examinar la realidad económica de la operación.
Por tanto, en el caso de Wenzhou Kecheng Trading el problema no se limitaba al conocimiento de embarque falso. Este documento formaba parte de una operación comercial ficticia utilizada como fundamento para transferir una cantidad importante de dinero al extranjero.
Posibles consecuencias
El artículo 39 de la normativa china sobre administración de divisas establece sanciones por la salida ilícita de fondos del país.
La autoridad competente puede exigir la repatriación de los fondos transferidos de forma irregular e imponer una multa de hasta el 30 % de la cantidad afectada por la infracción. En los casos más graves, la multa puede situarse entre el 30 % y el importe total de los fondos involucrados.
Si los hechos constituyen además un delito, también puede surgir responsabilidad penal.
Esto no significa que cualquier error en un documento comercial constituya automáticamente una infracción cambiaria. Un simple error material, una controversia sobre el cumplimiento de un contrato y la creación deliberada de una operación ficticia son situaciones jurídicamente distintas.
Lo determinante es si la documentación falsa o engañosa se utilizó de forma consciente para crear una base ficticia que permitiera realizar la transferencia.
Riesgos para las contrapartes extranjeras
En este caso, la sanción se impuso a la empresa china. Sin embargo, una contraparte extranjera también debe actuar con cautela cuando se le propone una estructura de pago inusual o se le solicita preparar documentos que no reflejan la realidad de la operación.
El riesgo puede surgir, por ejemplo, cuando una empresa emite documentos relativos a mercancías o servicios que realmente no fueron suministrados, o cuando acepta un pago mediante una estructura que difiere sustancialmente de las condiciones reales del contrato.
Estas incoherencias pueden generar problemas regulatorios o bancarios. También pueden adquirir importancia si posteriormente surge una controversia comercial.
En un procedimiento de cobro de deudas en China, puede resultar esencial demostrar la existencia real de la relación contractual, el cumplimiento efectivo de las obligaciones y el fundamento de la deuda reclamada.
Por ello, debe prestarse especial atención cuando una contraparte solicita modificar el concepto del pago, fechar documentos con carácter retroactivo, describir la operación de forma distinta a como realmente se llevó a cabo o transferir fondos a una entidad que no participó en la transacción.
Qué deberían comprobar las empresas
La regla básica es sencilla: la operación descrita en los documentos debe corresponder con la operación que realmente tuvo lugar entre las partes.
Antes de aceptar un pago transfronterizo de importe significativo, conviene comprobar que la estructura comercial sea clara, que las partes estén correctamente identificadas y que el pago responda a una finalidad económica real y comprensible.
Si la forma de pago propuesta difiere de las condiciones de la operación principal o se preparan documentos adicionales únicamente para permitir la transferencia de fondos, esa circunstancia debe considerarse una señal de alerta.
El caso de Wenzhou Kecheng Trading demuestra que los documentos comerciales falsos no constituyen únicamente un problema formal. Cuando se utilizan para crear una base ficticia para una transferencia al extranjero, pueden dar lugar a actuaciones de las autoridades de control de divisas y a importantes sanciones económicas.
Para las empresas que trabajan con contrapartes chinas, la regla más segura sigue siendo la misma: la operación real, la documentación y el flujo de fondos deben ser coherentes entre sí.

